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BOLETÍN #1

En esta edición del Boletín FRONTERRA, hemos alojado modos singulares de lectura que intentan captar de qué se trata el encuentro con un real que nos sacude a diestra y siniestra. La migración, como tema, sus arreglos y desarreglos singulares anima la trama que les iremos presentando y, que cuenta en esta ocasión, con el cartel Frontera: el camino amarillo del artista Addel Perdomo, quien generosamente puso a nuestra disposición su obra.

Frontera:  el camino amarillo, Addel Perdomo

Arreglos de la migración                                                                 Por Hilema Suárez 

 

La historia de la humanidad permite concluir que la emigración es inherente a la naturaleza de los seres humanos. Este fenómeno, poco significativo para la realidad social  de Venezuela en el siglo XX, se ha convertido hoy en un importante fenómeno social no bien cuantificado. Se habla de una pérdida de población de más de dos millones de ciudadanos que, desde la primera década del presente siglo, han decidido abandonar al país. De esta manera, Venezuela ha pasado de ser un destino preferido para un número importante de inmigrantes procedentes de muchas partes del mundo a un país que experimenta una alarmante pérdida de su población.

 

Como país receptor de inmigrantes, Venezuela se ha nutrido de importantes experiencias que hoy se pueden valorar en todas las áreas de la cultura y el saber. El psicoanálisis, en lo particular, experimentó un impulso excepcional alimentado por la experiencia de un grupo de psicoanalistas que arribaron al país como exiliados políticos durante la década de los años 70. Este período, marcado por férreas dictaduras militares en países de larga tradición psicoanalítica, como Argentina y Brasil, hoy puede evaluarse como un capítulo oscuro en el ejercicio del psicoanálisis en esos países. Para ese momento, Venezuela contaba con una democracia de larga data y una economía saludable que le conferían los atributos necesarios para albergar al psicoanálisis Latinoamericano. Así, en el año 1980, Caracas fue testigo de un acontecimiento trascendental que contó con la participación de Jacques Lacan. En sus palabras de apertura del evento subrayó: “no suelo moverme frecuentemente de lugar. La prueba es que esperé llegar a los ochenta años para venir a Venezuela. Vine porque me dijeron que era el lugar propicio para convocar a mis alumnos en América Latina” (1).

 

Ahora bien: ¿por qué a los psicoanalistas les interesa hablar sobre las migraciones cuando a todas luces éstas constituyen fenómenos sociales y los psicoanalistas dirigen su atención al uno por uno,  a lo singular?.  Al respecto, se debe señalar que la práctica clínica tiene como “partenaire” permanentemente a la civilización contemporánea. Por ello, un psicoanalista -como dice Lacan- debe estar a la altura de la subjetividad de su época. Y en esta dirección cabría preguntarse acerca de ¿y cuáles son las coordenadas que caracterizan nuestra época? Jacques Lacan, de manera anticipada, previó que la caída de los ideales asociados al padre de la religión, a la tradición y a la cultura traería el ascenso del objeto a al cenit del socielo; es decir, que los sujetos contemporáneos estarán más orientados por el acceso a los bienes de consumo en un circuito “consumo ser consumidos”. Es así, entonces, como se puede establecer una relación íntima entre el “discurso-capitalista-más-ciencia” con  el movimiento inherente al concepto de migración. La migración está ubicada dentro del contexto de “un mundo multipolar donde todo circula  bajo la lógica del consumo, que permite la libre circulación de materiales, materias  primas y recursos,  pero se opone a la circulación de personas”. (2)

 

Tal como lo conceptualiza el psicoanalista Jacques Alain Miller, el término “inmigración” es relativamente nuevo, contemporáneo de la Revolución Industrial, es decir, asociado a la perturbación que introdujo la aplicación, con fines productivos, de los resultados de la ciencia: a partir de este momento, establecerse en un país extranjero se extendió a escala masiva. (3)

 

Volviendo al tema central, objeto de preocupación en la sociedad venezolana, la consideración en torno a emigrar se ha constituido en parte de la cotidianidad de muchos venezolanos en años recientes. Es frecuente hablar del tema en reuniones sociales, espacios públicos, encuentros familiares, entre colegas. Esto se refleja por igual en el consultorio, donde los analizantes dedican una parte sustancial de sus sesiones para tratar el tema: ¿me quiero ir?, ¿cómo me voy?, ¿a dónde sería mejor?, ¿cómo quedarse?, entre las interrogantes más frecuentes. Estas inquietudes son alojadas de manera privilegiada por el psicoanalista, lo que a su vez hace vislumbrar en expresión a una de las máximas de Lacan, no existe el Otro del Otro, es decir Otro no existe.

 

Retomando las palabras del psicoanalista Jacques-Alain Miller “[…] ser un inmigrante es el estatuto mismo del sujeto en el psicoanálisis. El sujeto como tal, definido por su lugar en el Otro, es un inmigrante.” (4) Entonces, la invitación es a que en la experiencia analítica un analizante pueda pasar sus preguntas por el tamiz de su propia relación con su extimidad, con su extranjeridad constitutiva, para de esta manera arribar a los arreglos que le permitan encontrar las soluciones que vayan más a su propia medida.

 

Referencias bibliográficas

 

  1. Miller, Jacques-Alain. Seminarios en Caracas y Bogotá. Paidos, Buenos Aires, 2014.

  2. La inmigración africana en España: luces y sombras de un fenómeno social. El País de España.

  3. Miller, Jacques-Alain. 2010. [En línea]. Enemigos extimos. Disponible en https://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-143452-2010-04-08.html

  4. Ibíd.  

Bruno Catalano, Los Viajeros

La obra del artista Carlos Cruz-Diez, Cromointerferencia de color aditivo, mosaico gigantesco y multicolor que cubre el piso y la pared del pasillo central del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, se ha convertido en el símbolo de las despedidas. Antes de partir, algunos migrantes se retratan sobre sus baldosas. Otros, dicen, no han dudado en llevarse fragmentos de ellas.  

¿Qué podría implicar para cada uno, en el momento de su partida, llevar en sus manos esos pequeños trozos de la obra? Aunque no hay una respuesta común para todos, al imaginar ese momento, viene a mí la poesía de Benedetti: “vieron por la ventana de su ausencia lo que quedaba atrás / ese andamiaje de abrazos cielo y humo [...] cuando empezaron a desaparecer/ como el oasis en los espejismos/ tenían en sus manos los trocitos de cosas que querían.” (1)

En ese gesto desalmado que altera la obra, absolutamente reprochable, quizá se inicie para algunos el trabajo de un duelo. Freud explicaba de qué modo el duelo implica una rememoración de cada detalle en torno a la relación con el objeto perdido. El objeto que se pierde en la realidad -sea una persona amada, la patria  o un ideal-  puede seguir vivo en cada uno. (2)

El trabajo de duelo consistirá en desprenderse de un objeto ya desaparecido. Y ese desprendimiento, tal como lo señala Lacan, en el Seminario 10, pasa por “el trabajo destinado a sostener todos los lazos del detalle” (3);  incluyendo, pudiéramos decir, esos trocitos de cosas representativas del lazo con el objeto perdido.

Si pensamos el problema del duelo a partir de lo que implicará el atravesamiento de esa línea imaginaria llamada frontera, que "separa" a los países, surge la pregunta acerca de cómo mantendrá cada sujeto - en el juego de espejos- su relación con el deseo, puesto que sentiremos los efectos de la pérdida, en la medida en la que el objeto, por el cual hacemos el luto, nos haga experimentar que ya no tenemos más el lugar de causa que ocupábamos en relación con la falta del Otro.

Otra lectura posible, que bien podría servir como metáfora de ese gesto de despedida en el aeropuerto, la entrega el escritor Zakarías Zafra, sin saber que sabe lo que nos enseña: “El país está roto y cada quien tiene su pedazo en la mano.” (4)

Para quienes hacemos vida en la comunidad analítica de la NEL Caracas, aunque no sepamos en un año dónde estaremos todos -como apunta la pregunta de quien encarna a Freud, en la película La princesa Marie- también hemos sido tocados por lo real de la migración.

La sala que aloja los retratos de Lacan durante su encuentro con Caracas, en nuestra sede, se ha convertido en el símbolo de las despedidas. En nuestro refugio, hemos sido testigos de ese gesto que hace “click” en la pantalla; momento en el que se inicia el juego de espejos; registro de lo que quedará atrás para quien se va y para quien se queda.

Referencias bibliográficas

1. Benedetti, Mario. Geografías. Alfaguara, 2009.

2. Freud, Sigmund. Duelo y melancolía. Obras Completas, Tomo XIV. Amorrortu, Buenos Aires, 1993.

3. Lacan, Jacques. La Angustia. Seminario 10. Paidós, Buenos Aires, 2009.

4. Zafra, Zakarías. Tuit publicado en @zakariaszafra, 2017.

 

La migración venezolana aumentó en 1983, luego del colapso que generó la devaluación del bolívar frente al dólar estadounidense, pero fue realmente a partir de 1999 que algunas embajadas empezaron a ver con asombro cómo crecía el número de venezolanos que decidían emigrar. Desde entonces, Venezuela se fue transformando, de manera progresiva, en el país de las despedidas.

En un año,

¿dónde estaremos todos?

Por Raquel Baloira

Referencias bibliográficas

"Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros"

                                                         Franz Kafka

 

Nuestra orientación en la búsqueda de referencias bibliográficas tiene como propósito poner a disposición de ustedes una herramienta viva que resulte resulte eficaz en el momento de leer y escribir. 

En cada edición de FRONTERRA encontrarán un vínculo con referencias precisas a los textos del psicoanálisis, así como también referencias a la literatura y a otros campos de la cultura.
 

Responsables

Betty Abadí y Jordi Flores

                  Biblioteca Tianjin Binhai,

obra del estudio holandés MVRDV.

"Debemos decir que ser un inmigrante es el estatuto mismo del sujeto en el psicoanálisis. El sujeto como tal, definido por su lugar en el Otro, es un inmigrante. No definimos su lugar en lo Mismo porque sólo tiene hogar en lo del Otro. El problema del sujeto precisamente es que ese país extranjero es su país natal".

                                  Jacques - Alain Miller, Extimidad, 

                                                          Edit. Paidós, 2004

"Deduzcamos al final de esta extraña lógica de lo extranjero un rasgo de la propia experiencia analítica. Es un modo de saber estar allí donde no soy, también de saber ser allí donde no estoy. Y eso sin producir grandes desastres, sabiendo reconocerse en cada lugar como extranjero para uno mismo".

Miquel Bassols, Hacia el Foro de Roma:La Lógica del extranjero, 2018

Entrevistas

Rubén Darío Moreno

"Me distancio de querer

diseñar afiches; siento

que esa palabra es una

gran boca sin oídos".

Maite Russi

"Dar cuenta de eso que cada uno de los migrantes pierde al atravesar una frontera, eso que cambia, que es particular, eso que no vuelve a ser:"

Actividades preparatorias 

Cine y psicoanálisis

 

El pasado 27 de enero asistimos a la conversación de Cine y psicoanálisis.  En esta oportunidad, Gustavo Zapata ofreció sus palabras sobre la película La princesa Marie (2004)  de Benoît Jacquot.  

Zapata situó la diferencia entre dos partes de la película, la primera, dedicada al recorrido por un análisis, o su representación en la obra, y la segunda, donde se muestra el encuentro de Freud y la escuela de Viena con el arribo del totalitarismo por la invasión nazi.

La convocatoria a una actividad preparatoria para las V Jornadas de la NEL Caracas no deja de apuntar hacia lo real que hace frente a nuestra escuela, dada la situación de crisis que atravesamos. Resuena el significante “desarraigo forzado” para dar cuenta del modo como Freud debió partir. Vemos entonces a la princesa Bonaparte insistir en la protección, no sólo de la persona de Freud sino de la causa analítica, pero ocupar ese lugar requirió el abandono de cierto goce.

Por Alexander Méndez

La princesa Marie (2004)  de Benoît Jacquot  

Próximamente...

          Literatura y psicoanálisis

    Conversación con el escritor Zakarías Zafra

«Exilio» tiene connotación política.

«Refugio», humanitaria.

«Éxodo» es huida colectiva.

«Migración» es desplazamiento         humano.

«Diáspora» es la comunidad de las   anteriores.

 Conocer esas diferencias importa.

 Darle orden a lo que nos inquieta.

 Saber cómo nombrar todo esto.

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